A 149 años de la refundación, la fecha del 2 de octubre pasa casi desapercibida frente al fuerte peso histórico de la tradición jesuítica, cuya fundación se recuerda cada 3 de diciembre.

SAN JAVIER.– Cada 2 de octubre, San Javier tiene una fecha fundamental para recordar: la refundación de la localidad, ocurrida en 1877. Sin embargo, a 149 años de aquel acontecimiento, la fecha parece quedar relegada en la memoria colectiva y en el calendario de celebraciones de la comunidad.

La situación resulta llamativa si se tiene en cuenta el enorme peso que tiene en la identidad local el pasado jesuítico de San Javier. La historia de la localidad se remonta a la antigua Reducción Jesuítica de San Francisco Javier, vinculada al proyecto misional de la Compañía de Jesús en la región.

La tradición histórica señala que aquella reducción fue fundada el 3 de diciembre de 1629, fecha que permanece fuertemente instalada en el imaginario de la comunidad y que concentra buena parte de los festejos vinculados con la historia de San Javier.

San Javier: la refundación del 2 de octubre que quedó opacada por su pasado jesuítico imagen-1Pero existe otra fecha que también forma parte de manera decisiva de la historia de la ciudad: el 2 de octubre de 1877, cuando se produjo la refundación de San Javier, más de un siglo después de la expulsión de los jesuitas de los territorios españoles, ocurrida en 1767.

Dos fechas, dos momentos de una misma historia

La historia de San Javier puede observarse, entonces, a través de dos grandes momentos: la etapa jesuítica y la posterior refundación.

La primera dejó una profunda huella cultural, religiosa e histórica en la región. La segunda marcó el comienzo de una nueva etapa en la conformación de la comunidad que con el tiempo daría origen al San Javier moderno.

Sin embargo, la celebración de ambas fechas no parece tener el mismo peso.

Mientras el 3 de diciembre permanece fuertemente asociado a la fundación histórica y a la identidad jesuítica de la localidad, el 2 de octubre, fecha de la refundación, transcurre en muchas ocasiones prácticamente desapercibido.

Y allí aparece un interrogante que forma parte del debate sobre la propia identidad histórica de San Javier: ¿el fuerte pasado jesuítico terminó opacando la importancia de la refundación de 1877?

No se trata de desconocer una etapa de la historia, sino de recuperar la totalidad del proceso histórico que permitió que San Javier llegara hasta nuestros días.

De “La Dulce” a una nueva realidad económica

San Javier: la refundación del 2 de octubre que quedó opacada por su pasado jesuítico imagen-3La historia de San Javier también está íntimamente relacionada con la producción.

Bordeada por el río Uruguay, la localidad fue durante décadas reconocida por su actividad azucarera y por la producción de caña de azúcar, una actividad que le dio el tradicional apodo de “La Dulce”.

El antiguo ingenio azucarero fue durante mucho tiempo uno de los principales motores económicos de la comunidad. Sin embargo, aquella actividad dejó de ser con el paso de los años la referencia económica de la localidad.

San Javier debió entonces adaptarse a una nueva realidad.

Actualmente, buena parte del movimiento económico local está relacionado con la administración pública provincial y nacional, los servicios vinculados al paso fronterizo, los despachos aduaneros y la presencia de organismos y fuerzas de seguridad nacionales.

El Ejército Argentino, la Prefectura Naval Argentina, Gendarmería Nacional y la Aduana, entre otros organismos, forman parte de la estructura institucional que genera actividad económica y movimiento en la comunidad.

A esto se suma la presencia de entidades bancarias como Banco Macro y Banco Nación, que también cumplen un papel importante dentro de la actividad comercial y financiera local.

Una ciudad marcada por la frontera

San Javier: la refundación del 2 de octubre que quedó opacada por su pasado jesuítico imagen-5La ubicación geográfica también define buena parte de la identidad actual de San Javier.

Situada a unos 69 kilómetros de Oberá y aproximadamente 130 kilómetros de Posadas, la localidad ocupa un lugar estratégico en el mapa misionero.

El río Uruguay no solamente constituye un límite natural, sino que también representa una vía de comunicación con Brasil. El paso fronterizo convierte a San Javier en un punto de intercambio comercial, cultural y humano entre ambos países.

La ciudad que alguna vez fue conocida principalmente por su producción azucarera hoy tiene una economía y una identidad mucho más vinculadas a los servicios, la actividad fronteriza, los organismos públicos y el intercambio con el país vecino.

Recuperar una fecha que también forma parte de la identidad

A 149 años de la refundación, el 2 de octubre de 1877 plantea una oportunidad para volver la mirada hacia una parte de la historia que, según muchos vecinos, no tiene la misma visibilidad que otras fechas tradicionales.

El desafío no necesariamente consiste en reemplazar una fecha por otra, sino en reconocer las distintas etapas que construyeron la historia de San Javier.

La herencia jesuítica forma parte indiscutible del pasado de la localidad. Pero también lo es la refundación de 1877, la etapa productiva vinculada al azúcar, la transformación económica y el actual papel estratégico que cumple la ciudad como puerta de entrada y salida hacia Brasil.

San Javier tiene, en definitiva, una historia mucho más amplia que una sola fecha. Y el 2 de octubre puede ser una buena oportunidad para volver a contarla.