Brasilia. – El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, enfrenta un escenario internacional cada vez más adverso, marcado por choques diplomáticos, aislamiento creciente y revelaciones que involucran a su gobierno en una posible operación de rescate al mandatario venezolano Nicolás Maduro.

Crisis con Israel en su punto más bajo

La relación con Israel atraviesa el nivel más crítico en más de 70 años. La negativa del Palacio del Planalto a otorgar el plácet diplomático a Gali Dagan, designado como nuevo embajador israelí en Brasil, profundizó el distanciamiento bilateral. La decisión se suma a las tensiones que comenzaron tras el inicio de la guerra en Gaza en octubre de 2023, cuando Lula calificó la ofensiva israelí como un “genocidio” y llegó a compararla con los crímenes del nazismo.

Tel Aviv declaró al mandatario brasileño “persona non grata” y advirtió que los vínculos oficiales con Brasil atraviesan su “nivel más bajo” desde 1949, aunque destacó que mantiene relaciones con sectores económicos y comunitarios dentro del país sudamericano.

Estados Unidos: un frente abierto y creciente desconfianza

Las relaciones con Estados Unidos tampoco atraviesan un buen momento. Restricciones y bloqueos aplicados por Brasil a empresas norteamericanas con operaciones en su territorio han provocado malestar en Washington, que ya observa con cautela el alineamiento de Lula con gobiernos como los de Colombia y Bolivia en el conflicto con Israel.

A estas tensiones se suma una revelación que encendió alarmas en la Casa Blanca: según el medio especializado DefesaNet, Brasil habría discutido con Caracas un plan de contingencia para rescatar al presidente venezolano Nicolás Maduro en caso de un colapso de su régimen o de un despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe.

El plan “Operação Imeri”

El artículo, firmado por Felipe Gonzales Saraiva da Rocha, describe la existencia de la “Operação Imeri”, un supuesto plan brasileño para “extraer” a Maduro en coordinación con el gobierno venezolano. El reporte asegura que se evaluaron las capacidades logísticas y militares de las Fuerzas Armadas brasileñas, así como alternativas para ejecutar un rescate en territorio venezolano o fronterizo.

La filtración del plan habría generado advertencias desde Washington, donde funcionarios expresaron que cualquier intento de Brasil de interferir en acciones estadounidenses contra el régimen de Maduro sería interpretado como una ruptura grave en las relaciones bilaterales.

Aislamiento y consecuencias regionales

Mientras tanto, el aislamiento diplomático de Brasil se profundiza. En América Latina, países como Argentina y Uruguay mantienen una línea más moderada hacia Israel, mientras que Brasil se ubica junto a Colombia y Bolivia en el bloque más crítico.

En paralelo, Brasil impulsa junto a otros Estados una denuncia contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia, acusando violaciones a la Convención para la Prevención del Genocidio.

Analistas advierten que la falta de un embajador israelí con rango pleno en Brasilia y el distanciamiento con Washington podrían afectar intereses estratégicos en comercio, tecnología y defensa. En 2024, el intercambio bilateral con Israel superó los US$ 2.400 millones, principalmente en fertilizantes y tecnología agrícola, sectores vitales para la economía brasileña.

Lula entre la defensa de derechos humanos y la realpolitik

El presidente Lula busca proyectarse internacionalmente como un defensor de los derechos humanos y de la multipolaridad. Sin embargo, sus posiciones y las tensiones acumuladas con Israel, Estados Unidos y ahora la controversia por el presunto plan de rescate a Maduro lo ubican en una situación diplomática delicada, con un margen de maniobra cada vez más estrecho en el escenario global.